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Proyecto GRAVITAS · Almacenamiento gravitacional

Medio kilómetro de gravedad

Cómo un pozo minero clausurado puede volver a trabajar, esta vez sosteniendo la red eléctrica.

Masa
150 t
Caída útil
400 m
Energía por ciclo
327 kWh
Pico
2,4 MW
Vida útil
+50 años

Debajo de Asturias hay decenas de pozos mineros verticales, sellados, vacíos y en silencio. Cada uno es medio kilómetro de vertical perfecta que costó décadas excavar y que hoy solo genera facturas de mantenimiento.

GRAVITAS los vuelve a poner a trabajar. Se cuelga una masa de acero y hormigón de un cable. Cuando sobra electricidad en la red, se sube. Cuando falta, se deja caer despacio y el motor que la frena se convierte en generador.

Eso es todo. No hay química, no hay litio, no hay agua, no hay una sola hectárea de suelo nuevo ocupada. Hay una masa, un cable y la gravedad, que lleva funcionando sin mantenimiento desde el origen del planeta.

01Por qué esto no es una batería

Es la pregunta correcta, y la respuesta es que no compite con una batería. Hace otra cosa.

La red eléctrica tiene dos problemas distintos que suelen confundirse. Uno es cuánta energía almacenas: mover electricidad de la tarde soleada a la noche sin sol. Ahí ganan el bombeo hidráulico y las baterías grandes.

El otro es con qué rapidez puedes responder. La frecuencia de la red tiene que mantenerse clavada en 50 Hz. Cuando una nube tapa un parque solar o una central se desconecta, alguien tiene que compensar ese desequilibrio en cuestión de segundos, o el sistema entero empieza a tambalearse. Ese servicio se llama regulación, y es un mercado real donde el operador del sistema paga por estar disponible.

GRAVITAS juega en el segundo. Un motor eléctrico acoplado a una masa colgando pasa de parado a plena potencia en menos de un segundo, porque no tiene que calentar nada ni arrancar ninguna reacción. Solo tiene que soltar el freno.

Y hay una ventaja que no aparece en los folletos de nadie: una máquina rotativa de verdad, girando de verdad, aporta inercia. Cuando la red se tambalea, la masa física de las cosas que giran es lo primero que la sujeta. Un sistema electrónico puede imitarlo. Una máquina real no necesita imitarlo.

02Los números

No hay nada aquí que no puedas verificar con una calculadora. Esa es la gracia de la gravedad: la física cabe en dos fórmulas que aprendiste en el instituto.

E = m · g · h

Energía almacenada. 150 toneladas, 400 metros de caída útil, gravedad 9,81. Salen 588,6 megajulios, que son 163,5 kWh por masa y ciclo. Con dos masas, 327 kWh.

P = m · g · v

Potencia entregada. Las mismas 150 toneladas bajando a 0,82 metros por segundo dan 1,21 MW. Dos masas simultáneas, 2,4 MW de pico.

Y la tercera cifra, la que más incomoda a las alternativas: más de 50 años de vida útil, sin pérdida de capacidad.

Una batería química envejece. Cada ciclo la degrada un poco, y a los diez o quince años ha perdido una parte significativa de lo que compraste. Una masa de hormigón colgando de un cable no se degrada. Dentro de medio siglo pesará exactamente lo mismo y la gravedad valdrá exactamente igual. Lo único que envejece son los cables y la electrónica, y ambos se sustituyen.

03Qué estás viendo

SimulaciónGRAVITAS_SIMULATION.mp4
Simulación del régimen de trabajo en configuración comercial: dos masas de 150 t en una caña de unos 520 m. Generada con código propio que valida cada magnitud contra el documento técnico y se detiene si ambos divergen.

El indicador de potencia se mantiene plano en 1,22 MW durante exactamente 900 segundos, que son los quince minutos que el operador del sistema exige sostener antes de que el relevo pase a otro servicio. Después la potencia se invierte y el sistema consume para volver a subir las masas.

Hay un detalle en el que merece la pena fijarse. La línea de velocidad marca 0,444 m/s durante la descarga, bastante más lento que la velocidad nominal de la máquina. No es una limitación: es una decisión. Bajando más despacio, las dos masas tardan justo los quince minutos exigidos en recorrer los 400 metros, y la potencia se mantiene plana todo ese tiempo en lugar de dar un pico alto y corto. El mercado no paga picos. Paga sostener.

Esa modulación es software, y es la pieza del proyecto que no depende de ningún pozo concreto.

04El día que rompimos nuestro propio simulador

Aquí está la parte que de verdad explica cómo trabajamos.

Antes de publicar nada, sometimos el dossier técnico del proyecto a una auditoría cruzada contra el código del simulador. La pregunta era simple: ¿dicen las dos cosas lo mismo?

De las treinta y una magnitudes verificadas, veintiocho cuadraron de forma exacta. La energía por ciclo salió 327,00000 kWh contra los 327 publicados. El modelo de ingresos, reconstruido por ingeniería inversa sin mirar cómo se había calculado, reprodujo las cifras del documento con precisión de décima.

Y entonces apareció el problema.

Hallazgo

La segunda masa del simulador estaba congelada. Un fallo en la máquina de estados la dejaba atrapada en una fase que no aceleraba, con velocidad cero, a 200 metros de profundidad, durante los sesenta y seis segundos completos de vídeo.

El rótulo anunciaba dos masas trabajando en relevo. Trabajaba una. La potencia caía a cero la mitad del tiempo y la banda anunciada no se alcanzaba en ninguna ventana de quince minutos.

Aquel vídeo, enseñado a un evaluador técnico, habría sido la prueba visual de que nuestras propias cifras no se sostenían.

La auditoría encontró además dos incoherencias en el documento. Una de ellas es fina y vale la pena contarla, porque es exactamente el tipo de cosa que separa un proyecto sólido de una presentación bonita: el texto describía un modo de operación con las masas alternándose, mientras la fórmula que había al lado calculaba con las dos masas bajando a la vez. Ambos modos son físicamente válidos. Pero dan cifras distintas, y solo uno de los dos sostiene realmente la potencia que estábamos ofertando.

De ahí salió el número del que más orgullosos estamos, porque no estaba en ninguna parte hasta que lo buscamos.

91,74 %Rendimiento de descarga mínimo exigido para sostener la oferta comprometida

Ni 91, ni "en torno al 90". Es un umbral duro, verificable, y ahora es una especificación de diseño en lugar de una afirmación optimista.

Nada de esto lo encontró un cliente, ni un evaluador, ni un competidor. Lo encontramos nosotros, antes, y lo publicamos.

05Lo que esto demuestra

Un pozo minero es un objeto difícil. Tiene cien años de historia, una entibación que nadie ha inspeccionado en más de una década, agua a una cota que hay que medir, y un titular que no tiene ninguna razón para asumir riesgos por una idea ajena.

Un proyecto honesto sobre un objeto así no es el que promete que todo saldrá bien. Es el que dice exactamente qué no sabe todavía, cuánto cuesta averiguarlo, y en qué punto exacto está dispuesto a parar si los datos no acompañan. En GRAVITAS, el diámetro real de la caña, el estado de la entibación y la cota del agua son incógnitas declaradas, no supuestos escondidos. Se resuelven con una inspección física antes de comprometer un solo euro en construir nada.

Eso es lo que hacemos aquí. Ingeniería, código y documentación que se auditan a sí mismos hasta que se rompen, y que se publican con la rotura incluida.

Si el rigor no aguanta que lo mires de cerca, no era rigor.

GRAVITAS es un proyecto de Strange Loop Factory. La simulación se genera con código propio que valida cada magnitud contra el documento técnico y se detiene si ambos divergen.